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El mundo es un misterio
Preguntas que se haría un extraterrestre al llegar a nuestro planeta, por Eduardo Galeano.
Un grupo de extraterrestres ha visitado recientemente nuestro planeta. Ellos querían conocernos, por pura curiosidad o quién sabe con qué ocultas intenciones.
Los extraterrestres empezaron por donde tenían que empezar. Iniciaron su exploración estudiando al país que es el número uno en todo, número uno hasta en las líneas telefónicas internacionales: el poder obedecido, el paraíso envidiado, el modelo que el mundo entero imita. Empezaron por ahí, tratando de entender al mandamás para después entender a todos los demás.
Llegaron en tiempo de elecciones. Los ciudadanos acababan de votar, y el prolongado acontecimiento había tenido a todo el mundo en vilo, como si se hubiera elegido al presidente del planeta.
La delegación extraterrestre fue recibida por el presidente saliente. La entrevista tuvo lugar en el Salón Oval de la Casa Blanca, ahora reservado exclusivamente a los visitantes del espacio sideral para evitar escándalos. El hombre que estaba concluyendo su mandato contestó, sonriendo, las preguntas.
Los extraterrestres querían saber si en el país regía un sistema de partido único, porque ellos sólo habían escuchado a dos candidatos en la televisión, y los dos decían lo mismo.
Pero tenían, también, otras inquietudes:
¿Por qué han demorado más de un mes en contar los votos? ¿Aceptarían ustedes nuestra ayuda para superar este atraso tecnológico?
sábado, 24 de noviembre de 2012
Hasta los eggs
Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frias lunchs y los repartos de cine castings, este pais no es el mismo, ahora es mucho, muchísimo más moderno.
Antes los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles y los obreros, sacaban la fiambrera al medio día en vez del tupper-ware.
Ahora hacemos aeróbic, en vez de gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día 50 palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suena mucho mejor.
Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tenga la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap......
Ya no tenemos sentimientos, sino fellings, sacamos tickets ,compramos compacs, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el raffing, en lugar de acampar hacemos camping y cuando tenemos mocos, usamos kleenex.
Esos cambios de lenguaje han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres ya no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips y despues de afeitarse se echan after shave, que deja la cara mejor que el tónico.
Ya no corremos, hacemos footing, no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar, pero siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el marketing, el autoservicio, el self-service y el encargado, el manager.
Los importantes son vips, hacen meetings, se hacen liftings y salen con top-model, dicen ok, comen cocktails y no usan auriculares sino walkman. Estas cosa enriquecen mucho.
El riesgo de la prima
No lo conozco pero ese tal Riesgo debería decirle a su prima que dejara de joder a los países donde están las raíces de lo que hoy es o pretende ser Europa. No comprendo cómo un único tipo, el tal Riesgo, tiene en jaque a todo el mundo civilizado (Grecia, Portugal, España, Italia) porque los demás suelen ser germanos o hugonotes, es decir, plebe y meapilas. Y todo debido a que el sujeto no es capaz de ponerse los pantalones ante su prima, plantarse ante ella y escupirle a la cara que, ya que tanta amistad tiene con “los mercados”, los meta en cintura enseñándole los dientes.
Debería producirse una rebelión de nacionalismo grecolatino, ¿qué coño va a ser esto de estar dale que te pego con la prima de Riesgo? Primero, a darle a Riesgo y a su prima la badana que se merecen, que ya luego nos entenderemos con los políticos que se han interesado más por endeudarse en “los mercados” que por la vida honesta y sin delirios de grandeza, unos políticos que son el reflejo de buena parte de la sociedad, a la que han acostumbrado mal, como a los niños mimados, que si no quieren verdura les ponemos pescado y si no quieren pescado les ponemos carne y, si tampoco, le damos una mierda de McDonald porque “un millón de moscas no pueden equivocarse: coma mierda”.
Los Estados venden a los mercados pero, ¿quiénes son los mercados? ¿Familiares de la prima de Riesgo y por tanto de Riesgo mismo? Los mercados tienen nombres y apellidos, se juegan su dinero (que no es suyo del todo pero ellos lo dicen y se acabó) comprando bonos de los estados pero a cambio les ponen unos deberes tremendos que al final tenemos que hacer todos. Mientras hacemos y no hacemos lo deberes, la prima de Riesgo y su puta madre están ahí como una espada de Damocles. Si los deberes no se hacen, vienen a rescatarnos pero no gratis sino con más primas y hermanos y cuñados y esto es un círculo vicioso derivado de un sistema viciado que creyó en los ingenuos (o interesados) Adam Smith, Jefferson, Milton Friedman, Hayek o Von Mises, con esa trola de que si dejabas al individuo “de bien” (o sea a ellos y a las corporaciones que vinieron detrás) hacer lo que les viniera en gana, todos saldríamos ganando. Si las cosas iban bien, era virtud mercantil y si salían mal la responsabilidad era del Estado y de lo público en general, que aplastaba a las criaturitas y no las dejaba expandir su misión redentora. Franco tenía la conspiración judeo-masónica-comunista y estos la estatal y la pública (la comunista, por supuesto, ésa no falta nunca, es como el Cid Campeador, da miedo hasta muerta, en su caballo de batalla).
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